En esa fecha ocurrio una de esas cosas que parecen sacadas de una pelicula de Hollywood. Y es que durante la primera guerra mundial, el frente aleman recibio
un monton de abetos iluminados con motivo de la primera celebracion de la Navidad en el frente. Esos abetos se pusieron en las trincheras. Los franceses al ver esa imagen entre surrealista y tierna, se ablandaron e hicieron pasar una noche tranquila a los alemanes. Incluso compartieron villancicos entre los dos frentes.De hecho al dia siguiente, se genero una tregua improvisada donde los soldados de bandos enemigos compartieron alimentos y enterraron a sus soldados caidos, juntos. En algunos lados esa tregua llego a durar varios dias.
Logicamente esa actitud fue castigada por los altos mandos de ambos frentes y no se volvio a repetir. De hecho todo referente a ese suceso fue censurado en el ejercito y sus responsables fueron castigados duramente.
Pero esos sucesos quedaron grabados en la mente de los soldados y, con el tiempo, han ido transmitiendose, dando, una vez mas, la prueba de lo absurda que puede llegar a ser la guerra. En este caso gracias a la Navidad.
¡Felices Fiestas!
Fuente: El Baul de Josete